Primera ley de la escritura: ¡Diviértete!

Haz lo que amas con alegría o no vale la pena

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22 noviembre 2020

“Para mí, la escritura debe ser alegre y libre de toda restricción, de lo contrario no vale la pena.”

E

n 2006 ya no me divertía, esa es la triste verdad. En aquel entonces, culpé a quien estaba a mi alcance. Hoy sé que fui responsable de esa tristeza.

Pensé que era especial. La escritura se había convertido en una pena. Terco como una mula, continué por otros cinco años, mientras que poco a poco la verdad emergía a nivel consciente.

Un nuevo desafío me permitió flotar. Una nueva novela, atípica para mí por aquel entonces, que llamé “Sinnombre”.

“Segunda ley de la escritura: ¡desafíate siempre!”

En 2011 puse el punto final a la que pensé que fuera la versión final de la novela. No lo era. Diez años después, me estoy preparando para una nueva revisión final.

La decisión es reciente. Hasta hace unos meses, no estaba listo para enfrentar ese pasado. Una pregunta insistente me llevaba a la esquina.

¿Aún puedes hacerlo, Andrea?” Me preguntaba. “¿Todavía eres capaz de escribir una novela?

Primero tuve que probármelo. Así que dejé de lado la idea de terminar “Sinnombre” y empecé a escribir un nuevo texto, continuando el primer borrador dejado en medio de “El día siguiente”, una novela de fantasía.

Al mismo tiempo, para superar la soledad, inauguré mi “Diario del Escritor”, del que citaré algunos pasajes significativos aquí, en Triple, para dar orden a este espectáculo.

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De “El diario del escritor”

Es oficial: empecé a escribir de nuevo. Capítulo 20 de “El día siguiente”, primera escena. El frente de acción de los Hombres. Empezaré desde donde me quedé atascado.

Como buen planificador, la primera escena no estaba planeada.

Mis personajes reanudarán sus caminos con un sueño –o una pesadilla. Escenas simbólicas, metafóricas, que tratan mi larguísima ausencia desde diferentes puntos de vista.

¿Qué significa eso? ¿Es prudente? En primer lugar, son escenas oníricas contextualizadas. Y luego, aún más importante, mi perspectiva de la vida es lo que importa cuando se trata de mis novelas.

“Todo tiene que ver, nada aparece.”

¿A qué me refiero con “contextualizado”?

Coherente con lo que viven los personajes. Es decir, no parecerán fuera de lugar, simplemente inesperados. El significado será nebuloso, porque los sueños son nebulosos, incluso si el lector podrá interpretarlos.

“Nunca expliques todo.”

Agrego, la situación es perfecta para este expediente.

En este primer borrador los frentes de acción no están alineados. Algunos tienen unos capítulos más, porque en 2006 estaba en problemas y lo intenté todo para seguir adelante.

Habiendo respetado siempre la cronología de los capítulos, había intentado escribir un frente de acción a la vez. Escribí dos, tres capítulos de esa manera, y luego me detuve.

Hoy ese intento fallido de proceder es una ventaja. Las escenas oníricas aparecerán de forma asincrónica en la novela.

Su distribución es perfecta precisamente porque no está razonada. No habrá nada de afectado. Marcarán un antes y un después que yo, el autor, conoceré.

Los lectores, por otro lado, no notarán nada.

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Tengo mi propia teoría sobre el continuum entre la realidad y la fantasía.

Es algo en lo que creo mucho y a lo que siempre presto atención. Lo respeto, porque es la fuente de muchas de las cosas más originales que he escrito.

Pensamiento de las buenas noches

La escritura es alegría porque es expresión del yo.

No dejo que nadie me diga cómo vivirlo. Me encanta hacerlo a mi manera. Si no fuera libre ni siquiera cuando escribo, entonces sería un esclavo todo el tiempo.

Escribir me hace libre.

Lo mismo ocurre contigo cuando haces lo que amas.

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